El anuncio abre un nuevo debate sobre los criterios que se utilizarán para definir qué contenidos deben permanecer en las aulas y cuáles serán modificados o retirados. La discusión también alcanza la forma en que se aborda la historia reciente del país dentro del sistema educativo.

La presidenta Keiko Fujimori presentó este lunes el Plan Nacional de Educación 2026-2031 y anunció que la reforma curricular será uno de los principales ejes de su gestión. La mandataria sostuvo que la educación debe centrarse en información verificable, datos y estadísticas, y afirmó que la currícula “no tiene que tener ideología”.
En la misma línea, el ministro de Educación, José Antonio Chang, anunció una revisión de los contenidos de la currícula nacional y planteó retirar aquellos que, a criterio del Gobierno, tengan una orientación ideológica. La propuesta busca reducir la cantidad de contenidos y fortalecer áreas como comprensión lectora, razonamiento matemático, pensamiento crítico, educación cívica, inglés, educación financiera y formación técnica.
El anuncio abre un nuevo debate sobre los criterios que se utilizarán para definir qué contenidos deben permanecer en las aulas y cuáles serán modificados o retirados. La discusión también alcanza la forma en que se aborda la historia reciente del país dentro del sistema educativo.
Durante la campaña electoral, Fuerza Popular ya había planteado retirar del sistema educativo la denominada “ideología de género”. En el debate presidencial de marzo, Fujimori incluyó esta propuesta entre sus planteamientos educativos. Ahora, desde el Gobierno, el ministro Chang amplió el concepto al señalar que se busca retirar “todo tipo de ideología” de la currícula.
Sin embargo, existe una política educativa vigente relacionada con la enseñanza de la historia de la violencia política ocurrida en el país. En 2023, el Congreso aprobó la Ley 31745, que declaró de interés nacional incorporar en el currículo contenidos de educación cívica y de historia de la subversión y el terrorismo en el Perú.
La norma establece que estos contenidos deben contribuir al fortalecimiento de la democracia y al conocimiento histórico de los hechos ocurridos entre 1980 y 2000.
En cumplimiento de esta disposición, el Ministerio de Educación ha desarrollado materiales pedagógicos para docentes que abordan estos hechos dentro de áreas como Personal Social, Ciencias Sociales y Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica, vinculándolos con la formación de ciudadanos críticos y democráticos.
El propio Minedu ha señalado que el conocimiento de este periodo de la historia peruana resulta importante para que los estudiantes comprendan sus consecuencias y puedan reconocer los riesgos de repetir hechos de violencia política.
Por ahora, el Gobierno no ha precisado qué contenidos serán considerados “ideológicos”, bajo qué criterios serán evaluados ni cómo se compatibilizará la nueva reforma curricular con las disposiciones educativas actualmente vigentes. El debate recién comienza y tendrá como escenario principal las aulas del país.








