El caso fue presentado por una mujer de 20 años identificada como K. G. M., quien argumentó que funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y los sistemas de recomendación algorítmica incentivaron un uso compulsivo que derivó en ansiedad, depresión y dismorfia corporal.

Un jurado de la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, en California, declaró negligentes a Meta Platforms y YouTube al considerar que el diseño de sus plataformas contribuyó a generar conductas adictivas y afectaciones a la salud mental de una joven usuaria. La decisión marca un precedente relevante que podría abrir la puerta a nuevas demandas contra empresas tecnológicas por el impacto de sus productos en los usuarios.
El veredicto establece que ambas compañías deberán pagar 4,2 millones de dólares por daños compensatorios y punitivos, además de 1,8 millones adicionales a cargo de YouTube. El caso fue presentado por una mujer de 20 años identificada como K. G. M., quien argumentó que funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática y los sistemas de recomendación algorítmica incentivaron un uso compulsivo que derivó en ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
La resolución valida una teoría jurídica emergente que plantea que las plataformas digitales pueden causar daños personales a partir del diseño de sus productos, una línea argumentativa comparable a la utilizada en litigios contra la industria tabacalera en el siglo pasado. Aunque las empresas han invocado históricamente la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996 como escudo legal, el fallo sugiere que este tipo de protección podría ser limitada frente a reclamos por diseño de producto.
El caso también se produce en un contexto de creciente presión legal y regulatoria. Previamente, un jurado en Nuevo México determinó que Meta debía pagar 375 millones de dólares por no proteger adecuadamente a usuarios menores de edad. Asimismo, plataformas como TikTok y Snap optaron por llegar a acuerdos confidenciales antes del inicio del juicio en Los Ángeles.
Durante el proceso, que se extendió por cinco semanas, se presentaron documentos internos y testimonios de ejecutivos, entre ellos Mark Zuckerberg, que fueron evaluados por el jurado. Las empresas rechazaron las acusaciones y han anunciado que evaluarán apelar la decisión.

Aunque el monto de la indemnización es reducido frente a los ingresos de estas compañías, especialistas consideran que el impacto del fallo radica en su potencial efecto multiplicador. Ocho casos similares ya están en curso en la misma instancia judicial, mientras que otros procesos federales impulsados por estados y distritos escolares avanzan hacia juicio.
El creciente escrutinio sobre el uso de redes sociales coincide con medidas internacionales orientadas a regular su impacto en menores de edad. En 2024, autoridades sanitarias de Estados Unidos recomendaron advertencias sobre riesgos para la salud mental, y países como Australia han restringido el acceso de menores a estas plataformas.
Para analistas legales, el camino aún es largo, pero decisiones como esta podrían obligar a las empresas a replantear el diseño de sus servicios y los mecanismos con los que distribuyen contenidos, especialmente entre usuarios jóvenes.








