María Gómez Tuanama, de 75 años, enfrenta una difícil etapa tras ser sometida a una delicada intervención quirúrgica que limita su movilidad y le impide continuar cuidando como antes a los aproximadamente 15 gatitos que permanecen bajo su protección en el sector Planicie, distrito de Morales.
Hace ocho días recibió el alta médica luego de una operación que, según relató, fue de alto riesgo. Por recomendación de los especialistas, debe evitar realizar esfuerzos físicos, una restricción que le impide preparar diariamente los alimentos para los felinos, muchos de ellos rescatados de las calles.
Conmovida, María señaló que los animales representan su mayor compañía. «Ellos son mi única familia. No son mascotas, son mi familia. Me brindan un cariño sincero, sin rencor ni envidia», manifestó.
La adulta mayor recordó que en algún momento llegó a cuidar cerca de 40 gatos. Sin embargo, varios murieron presuntamente por envenenamiento y otros fueron entregados en adopción, por lo que actualmente mantiene alrededor de 15 felinos.
Durante su proceso de recuperación destacó el respaldo recibido por vecinos y personas solidarias, entre ellas Jessica Pompa y una ciudadana identificada como Diana, quienes la asistieron en los momentos más críticos y gestionaron su traslado al hospital para que recibiera atención de emergencia.
Ante su situación, María hizo un llamado a quienes puedan ofrecer un hogar responsable a sus gatitos o colaborar con alimento para los animales. También indicó que cualquier ayuda económica contribuirá a cubrir su alimentación mientras continúa su recuperación.
Asimismo, expresó su preocupación por los constantes reportes de presuntos casos de envenenamiento de perros y gatos en la zona, una problemática que, según señaló, pone en riesgo tanto a animales abandonados como a aquellos que viven bajo el cuidado de familias del sector.
Las personas interesadas en adoptar alguno de los gatitos o brindar apoyo pueden comunicarse al 967 020 609, número que también cuenta con Yape para quienes deseen realizar una colaboración económica.
El caso refleja la situación que enfrentan muchos rescatistas independientes, cuyo compromiso con el bienestar animal depende, en gran medida, de la solidaridad de la comunidad cuando circunstancias de salud les impiden continuar con esa labor.








