Yameli Quijada es una madre venezolana que llegó a Tarapoto con su esposo y sus dos niños hace un año, en busca de mejores condiciones de vida.
Antes de la pandemia, trabajaba en un negocio del cual luego la despidieron. Ahora se gana la vida vendiendo chicles y caramelos en la esquina del Jr. lima y Jr. Paraíso.
La ciudadana venezolana entre lágrimas señaló que muchas veces han sufrido discriminación por su nacionalidad, eso les duele mucho porque venden en las calles y hacen todo tipo de trabajos por necesidad.
Tienen hijos y tienen que darles qué comer y educación. Refirió que su esposo está desempleado y que está dispuesto a trabajar.
Menos mal que las muestras de solidaridad de muchas personas no tiene color ni nacionalidad y colaboran con las personas que lo necesitan.
Cuando la madre de familia era entrevista, una motociclista colaboró con esta familia.








