La captura y salida del país de Nicolás Maduro, anunciada este sábado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras una intervención militar a gran escala, generó una inmediata ola de reacciones entre los venezolanos residentes en el Perú. La noticia, que dio rápidamente la vuelta al mundo, fue recibida con expresiones de alivio, emoción y esperanza por parte de la comunidad migrante.
Desde las primeras horas posteriores al anuncio, plataformas como X, Facebook e Instagram se llenaron de publicaciones celebratorias. Frases como “Venezuela libre por fin”, “Se acabó el sufrimiento para todos los venezolanos” y “Gracias a Dios, hoy empieza una nueva etapa” se repitieron en decenas de perfiles personales y grupos comunitarios.
En Tarapoto, ciudadanos venezolanos se reunieron en la plazuela Suchiche para compartir su alegría y expresar emociones que, según manifestaron, pensaron que nunca llegarían a vivir. “Ahora no somos migrantes, somos turistas”, dijeron. Entre lágrimas y abrazos, algunos afirmaron que el anuncio les devolvió la esperanza de regresar algún día a su país, comentó una pobladora.
Hace algunos años éramos más de 650 venezolanos en Tarapoto, pero la gran mayoría migró hacia otros países como Estados Unidos y ahora seremos un promedio de 200. Los mensajes también incluyeron palabras de agradecimiento al Perú por el apoyo brindado durante los años de migración. “Nunca olvidaremos este país” y “Gracias por darnos trabajo” fueron algunas de las expresiones más recurrentes.
En Facebook, los grupos de venezolanos se llenaron de comentarios de quienes esperan reencontrarse con sus familias tras años de separación. “Después de tanto dolor, por fin vemos la luz”, escribió un joven que emigró en 2017.
Abundaron las historias con la bandera venezolana, videos de abrazos y transmisiones en vivo que mostraban el ambiente festivo tanto en espacios públicos como en hogares de distintas ciudades peruanas. “Hoy siento que todo sacrificio valió la pena”, expresó un migrante, mientras otra usuaria relató que, por primera vez en mucho tiempo, pudo hablar con sus padres en Venezuela “con esperanza y no con miedo”.