En medio de un ambiente festivo y bajo un sol implacable, decenas de personas formaron largas filas este miércoles en la cabezonía El Huabal para participar de la esperada “Mikuneada”, una de las actividades más emblemáticas de las fiestas patronales Al triunfo de la Santísima Cruz de los Motilones.
Desde tempranas horas de la mañana, familias enteras provenientes de Morales, La Banda de Shilcayo, San Antonio de Cumbaza y otras localidades vecinas se congregaron en el local patronal. Sin importar las altas temperaturas, se ubicaron pacientemente en la fila con un solo objetivo: recibir gratuitamente el tradicional plato de chicharrón acompañado de yuca y salsa de cebolla.
La jornada inició con la repartición de tickets por parte de los organizadores, paso previo al ansiado momento en que los asistentes recibieron su ración de comida. La entrega fue ordenada y animada, mientras al costado del local aún se continuaban cocinando los alimentos.
En total, se sacrificaron nueve cerdos para garantizar que nadie se quede sin probar este manjar típico de la región. “La Mikuneada” no solo es una expresión de generosidad y sabor, sino también un símbolo de unidad y tradición que refuerza los lazos comunitarios. La cabezonía, fiel a la costumbre, volvió a demostrar que las fiestas patronales no solo se celebran con fe, sino también con sabor y corazón.