Los pocos vecinos que quedan a espaldas del aeropuerto de Tarapoto, exigen la demolición total de las viviendas que se encuentran deshabitadas, y que fueron adquiridas por Corpac para la ampliación de las pistas del aeropuerto de nuestra ciudad.
Las familias que vendieron sus propiedades, han dejado las casas abandonadas, hecho que ha sido aprovechado por los delincuentes para convertirlas en sus guaridas donde se esconden luego de asaltar y robar, asimismo, donde consumen drogas.
Los moradores de 2 de mayo, Villa San Antonio y Villa María se sienten olvidados, aseguran que malhechores peruanos y extranjeros hacen disparos en la carretera y escuchan gritos de auxilio, sin que nadie pueda hacer nada.
Sara Sangama, vecina del caserío 2 de mayo, lamentó que la zona se haya vuelto insegura, pide a las autoridades policiales y serenos realizar constantes patrullajes. Les roban aves de corral, ropa, electrodomésticos y otros a cualquier hora del día, por lo que las casas deberían ser demolidas en su totalidad.