La familia de Aneldo Ishuiza Sandoval (48), ciudadano sanmartinense y natural de Tarapoto, solicita el apoyo de la población para afrontar los gastos de traslado de sus restos desde Andahuaylas hasta Tarapoto, donde esperan darle cristiana sepultura.
El hecho fue reportado el 14 de agosto de 2026, cuando personal de la Policía Nacional del Perú, a través del Puesto de Auxilio Rápido PNP Chaccrampa, y con conocimiento del representante del Ministerio Público, se constituyó en el sector denominado Mina Huanchullo, jurisdicción del distrito de San Miguel de Chaccrampa, provincia de Andahuaylas, tras recibir información sobre la posible existencia de una persona sin vida.
En una choza de construcción rústica utilizada como vivienda temporal, los agentes encontraron a un ciudadano de sexo masculino, aparentemente sin signos vitales, quien posteriormente fue identificado como Aneldo Ishuiza Sandoval (48). Con participación de las autoridades locales y personal de salud presentes en la zona, se realizó el levantamiento del cadáver y su posterior traslado a la Unidad Médico Legal de Andahuaylas, donde serán practicadas las pericias médico-legales y la necropsia destinada a establecer las causas del fallecimiento.
De acuerdo con Jenny Ishuiza Salas, sobrina del fallecido, hace dos semanas el fallecido viajó a la zona para trabajar y conseguir recursos para su madre que está delicada de salud. la familia tomó conocimiento de la tragedia luego de comunicarse con un amigo que se encontraba en la zona. Según su relato, Aneldo habría fallecido el día viernes.
La familia manifestó, además, su preocupación por las circunstancias en las que habría sido encontrado. Según la información que recibieron, presentaría golpes y moretones y habría estado amarrado. No obstante, sus familiares precisaron que desconocen qué ocurrió y que esperan los resultados de las investigaciones y de los análisis médico-legales para determinar, con sustento técnico y oficial, las circunstancias y causas de su muerte.
Aneldo Ishuiza Sandoval era soltero y no tenía hijos. Antes de viajar a Andahuaylas se dedicaba a trabajos de construcción y, aproximadamente dos semanas antes del hecho, se trasladó hasta esa región en busca de una oportunidad laboral en una mina. Según sus familiares, tomó esta decisión con el propósito de mejorar sus ingresos y ayudar a su madre, quien se encuentra delicada de salud.
Ahora, sus seres queridos afrontan una difícil situación y apelan a la solidaridad de la población para reunir los recursos necesarios que permitan trasladar sus restos hasta Tarapoto, así como cubrir los gastos relacionados con el reconocimiento del cuerpo. Las personas que deseen brindar apoyo pueden comunicarse con Jenny Luz Ishuiza Salas al 948 228 970.