El inicio oportuno de la alimentación complementaria es fundamental para asegurar el crecimiento y desarrollo saludable de los niños. Así lo informó la Lic. en Nutrición María Julia Castro Elejalde, del Hospital II-2 Tarapoto, quien explicó que esta etapa debe comenzar a partir de los seis meses de edad, cuando la leche materna por sí sola ya no cubre todos los requerimientos de energía y nutrientes que necesita el bebé.
La especialista precisó que la alimentación complementaria consiste en incorporar alimentos distintos a la leche materna, manteniendo esta última como base importante de la alimentación infantil.
Entre los primeros alimentos recomendados destacan aquellos ricos en proteínas, como huevo, pescado, pollo y menestras; así como frutas y verduras que aportan vitaminas y fibra. También se deben incluir cereales y tubérculos, fuentes importantes de energía, además de grasas saludables que contribuyen al desarrollo cerebral del bebé.
La nutricionista advirtió que uno de los errores más frecuentes es ofrecer alimentos líquidos o aguados, como caldos y sopas. Indicó que la alimentación complementaria debe brindarse en preparaciones espesas, como papillas y purés, que poseen una mayor densidad energética y permiten cubrir las necesidades nutricionales del menor.








