Gracias a un trabajo conjunto entre la Policía Nacional del Perú y el Ministerio Público, se logró la detención en flagrancia de una banda dedicada al delito de cambiazo de tarjetas bancarias, conocidos como “tarjeteros”, en la cuadra 12 del jirón Alfonso Ugarte, en la ciudad de Tarapoto, informó el fiscal José Santos Gomero.
De acuerdo con el representante del Ministerio Público, los intervenidos actuaban en concertación y tenían roles claramente definidos: uno realizaba el cambiazo de la tarjeta, otro distraía o acompañaba a la víctima y un tercero cumplía funciones de vigilancia, alertando ante la presencia policial. El delito se cometía principalmente cuando las personas acudían a retirar dinero de cajeros automáticos.
El fiscal explicó que, según las investigaciones, los delincuentes estudiaban previamente el escenario geográfico de la ciudad y seleccionaban cajeros poco concurridos para ejecutar sus acciones. Entre los puntos elegidos se encontraban un cajero del jirón Alfonso Ugarte y otro ubicado en la Universidad Nacional de San Martín, evitando aquellos con mayor afluencia de personas.
Tras cometer el delito, los sujetos fueron seguidos hasta el hospedaje donde se ocultaban, lugar en el que finalmente fueron capturados. Durante la intervención se les halló en posesión de 16 tarjetas bancarias de diferentes personas, además de dinero en efectivo. En el caso concreto investigado, el monto directamente vinculado al delito fue de aproximadamente S/ 2,500; sin embargo, al momento de la captura se encontraron cerca de S/ 3,500 adicionales, lo que hace presumir que el monto total robado durante su permanencia en Tarapoto podría ascender hasta los 50 mil soles.
Santos Gomero detalló que los detenidos ya contaban con antecedentes por el mismo delito en la ciudad de Pucallpa, donde incluso habían sido sentenciados anteriormente. Presuntamente llegaron a Tarapoto creyendo que se trataba de una zona tranquila para delinquir, sin imaginar que serían identificados y capturados.
Luego de su detención, se les dictó nueve meses de prisión preventiva y, tras el proceso correspondiente, se logró una sentencia condenatoria de ocho años de pena privativa de la libertad.